El Cristo Esperanza de los Jóvenes procesiona sobre una parihuela de diseño muy sencillo, sin faldones, donde el protagonismo recae por completo en el exorno floral. La imagen es portada mediante dos varales laterales tapizados en negro, lo que permite que la ornamentación floral se despliegue con libertad tanto hacia la parte superior como hacia la inferior del conjunto.
Un rasgo distintivo de esta parihuela es la ausencia de patas fijas. Son los propios costaleros quienes la sostienen durante todo el recorrido procesional, aportando una estampa única y de gran impacto visual. En los cuatro vértices, la parihuela porta además unos pebeteros en color cobre, que realzan aún más su presencia y equilibrio estético.